Dietas médicas

Seguir cualquier dieta que podamos conseguir en Internet puede afectar nuestro organismo de formas negativas, totalmente opuestas a las deseadas. Por ello, es mejor seguir el consejo de expertos y buscar dietas médicas, independientemente de lo que busquemos, ya sea adelgazar o subir de peso.

Ninguna dieta médica surtirá efecto si no se acompaña con una rutina de ejercicios. Si sigues todos los pasos al pie de la letra, con algunas podrás bajar incluso 10 kg en 2 semanas.

Cualquier médico te dirá que lo que comes es importante para tu salud y te recomendará comer y beber sensatamente o suspender ciertos hábitos alimenticios si se padece de algún trastorno. Ahí radica el éxito de las dietas médicas: al saber cómo funciona nuestro cuerpo, pueden encargarse de lograr los efectos deseados.

Dietas médicas para adelgazar

Aunque existen dietas para tratar enfermedades y para ganar peso, entre otras tantas, las más buscadas siguen siendo los regímenes para perder peso.

Una dieta ideal para bajar de peso consiste en disminuir el consumo diario de calorías, ya que la mayoría de las personas consumen más calorías de las que gastan en día. Recordemos que la energía que no utilizamos nuestro cuerpo la almacena en forma de grasa y definitivamente no queremos que eso pase.

Para una persona de peso y estatura promedios, de sexo femenino y que no realice mucha actividad física, el consumo diario de calorías oscila entre 1300 y 1500. Por consenso, no deberían consumirse más de 2000 calorías al día, aunque aquellos que están sometidos a ejercicios fuertes podrían necesitar más.

Dietas médicas

Las dietas médicas para adelgazar generalmente incluyen un alto contenido de fibra y la eliminación de grasas saturadas y grasas trans de nuestras comidas.

  • Dietas bajas en hidratos de carbono.
  • Dietas bajas en grasas.
  • Dietas bajas en calorías.

Tipos de dietas médicas

Como mencionábamos antes, existen otras además de las que sirven para adelgazar.

Entre todos los tipos de dietas que podrás encontrar en Internet, las que verdaderamente han mostrado resultados son:

·         Dieta vegetariana

Para las personas que no desean consumir carnes o derivados de origen animal. Permitirán nutrirse de forma adecuada con el añadido de un suplemento alimenticio reforzado en vitamina B12. Generalmente, esta dieta se enfoca al consumo de frutas, verduras, granos, semillas y hortalizas.

·         Dietas terapéuticas

Las dietas médicas también reciben este nombre. Están enfocadas hacia personas que padecen ciertas patologías y que aunque no prometen curarlas de ningún modo, puede ciertamente disminuirse su impacto si se cuida lo que se consume diariamente.

  • Dieta baja en sodio: para pacientes que padezcan de hipertensión arterial. Se elimina la sal en las comidas y se evita el consumo de alimentos ricos en sodio como fiambres, embutidos y alimentos enlatados.
  • Dieta libre de gluten: para pacientes celíacos. Se evitan a toda costa alimentos derivados del trigo, la cebada, la avena y el centeno.
  • Dieta baja en purinas: para evitar el aumento de ácido úrico en sangre. Se reduce el consumo de cerveza, gaseosas, hígado, riñón, carnes rojas, algunos pescados y todo alimento rico en purinas.

Dietas Terapéuticas

Nutrición hospitalaria

La nutrición hospitalaria consiste en la administración adecuada de alimentos para cada paciente, tratando de seguir un régimen saludable e intentando adecuarse a las necesidades de cada uno según la patología que padezcan.

Existen dietas hospitalarias habituales y algunas especiales, como por ejemplo la dieta pre diálisis, la estricta sin sal, sin lactosa, sin gluten, para la urolitiasis y para la insuficiencia hepática, entre otras.

·         Dieta Basal

Está hecha para el paciente adulto que no necesita modificaciones específicas. Las raciones concentran aproximadamente un 50 % de hidratos de carbono, un 20 % de proteínas y un 30 % de grasas.

·         Dieta de líquidos claros

Incluye alimentos líquidos poco concentrados, como jugos de frutas colados, infusiones, paletas de agua, caldo desgrasado y cualquier líquido similar. Está indicada para pacientes en postoperatorio, en preoperatorio de cirugía de colon o pacientes con diarrea aguda de corta duración.

·         Dieta semiblanda

Este es un punto de transición entre la de líquidos claros y la blanda. Indicada para pacientes que tengan nutrición oral y parenteral, con problemas de masticación y deglución o problemas generales del aparato gastrointestinal.

·         Dieta blanda

Incluye alimentos preparados con pocas grasas, especias y condimentos. Además, elimina bebidas alcohólicas y otras que contengan cafeína. Los alimentos deben estar preparados al vapor o en el horno, tratando de evitar las frituras y el uso de aceite a toda costa.

¿Qué son las dietas terapéuticas?

Una dieta terapéutica es aquella que está pautada para tratar y/o controlar alguna enfermedad determinada. En algunos casos, puede ser el tratamiento determinante. En otros, trabajará en conjunto con el tratamiento farmacológico o quirúrgico del paciente.

Las dietas terapéuticas deben seguir varias pautas, como:

  • Las dietas médicas indicada no debe ser perjudicial para la salud.
  • Las modificaciones realizadas deben ser pequeñas.
  • Se debe evitar la prohibición.
  • Debe tenerse en cuenta el tipo y la fase de la patología que presenta el paciente.

Dietoterapia. ¿En qué consiste?

La dietoterapia es el conocimiento de la adecuada administración de alimentos durante el curso de una enfermedad. Para practicarla se necesita conocer el funcionamiento del organismo humano y de los alimentos.

Para poder comenzar una dietoterapia deben tenerse en cuenta los siguientes patrones, que son generales para cualquier enfermedad:

  • Debe proporcionar todos los nutrientes esenciales en porciones que puedan administrarse con la enfermedad.
  • Debe ser flexible. Además de la enfermedad, deben considerarse también los gustos y preferencias del paciente. Además, debe adaptarse a la vida diaria (trabajo, ejercicio) del paciente.
  • Deben predominar los alimentos naturales.
  • Se debe explicar de forma clara y sencilla el objetivo de la dieta al paciente y a sus familiares.
  • Siempre que sea posible, la alimentación oral será la elección.
  • Cualquier dieta médica específica, como las mencionadas anteriormente, debe estar debidamente justificada.